El enfrentamiento del próximo miércoles entre Argentina e Inglaterra por la semifinal del Mundial 2026 no será solo un duelo futbolístico. A la histórica rivalidad deportiva se le ha sumado, en los últimos días, un condimento tóxico: el relato de que el equipo de Lionel Scaloni es el "protegido" de la FIFA en eñ certamen.
Lejos de ser voces aisladas, la prensa europea —con los tabloides británicos a la cabeza— ha convertido la sospecha en una narrativa constante que busca manchar el camino del equipo argentino hacia la semifinal.
La ofensiva mediática británica ha sido contundente. El tabloide The Sun, fiel a su estilo provocador, no dudó en titular tras el pase a semifinales: "Argentina, con doce hombres, venció a la Suiza de diez jugadores", cuestionando duramente la labor del árbitro portugués João Pinheiro tras la expulsión de Breel Embolo.

Por su parte, el prestigioso The Telegraph decidió ir un paso más allá en su análisis. Bajo el título “Las teorías de conspiración que afirman que la FIFA está arreglando el Mundial para Argentina”, el periódico examinó las dudas que circulan en Europa. Aunque se cuidaron de no presentar pruebas directas, la columna de opinión de Oliver Brown dejó una marca indeleble: acusó al plantel de practicar "artimañas" y tener una "manía por presionar a los árbitros y exagerar contactos".
La cadena BBC se sumó al coro de voces críticas con un informe que denunció una "doble vara" arbitral, sugiriendo que el fixture fue diseñado deliberadamente para evitar que Argentina se cruzara con los equipos del "Top 10" antes de la etapa decisiva, todo en pos de facilitar el camino de Lionel Messi hacia la revalidación de su corona mundial.
Para sostener este relato, los medios europeos han focalizado su atención en tres puntos calientes del Mundial 2026 que, según ellos, confirman la tendencia:

La narrativa no se limita a la prensa británica. En España, el diario As se sumó con un titular cargado de ironía: "Mucho Araña, mucho VAR", sugiriendo que el equipo de Scaloni cuenta con una "ayuda extra" que siempre lo rescata en los momentos críticos.
En paralelo, las redes sociales y plataformas de análisis deportivo en el Reino Unido han sido inundadas con estadísticas tendenciosas. Diversos perfiles comparan la cantidad de faltas necesarias para recibir una tarjeta, asegurando que "Inglaterra recibe una amarilla cada 7 faltas, mientras que Argentina comete 22 por cada amarilla". Estos números, utilizados fuera de contexto, se han convertido en el combustible perfecto para alimentar el escepticismo de la afición inglesa, que ve en cada fallo arbitral la mano oculta de un sistema supuestamente diseñado para favorecer a la Albiceleste.

Este clima de hostilidad mediática añade una presión extra al partido del miércoles. Mientras Argentina se enfoca en su estrategia, en el Reino Unido el partido parece haberse empezado a jugar desde los escritorios y los estudios de televisión, intentando condicionar, quizás, el arbitraje de una semifinal que promete ser histórica.
El encuentro que definirá a uno de los finalistas se presenta como uno de los eventos más esperados de la Copa del Mundo: