La inflación de abril fue de 8,8% y el Gobierno, de algún modo, festeja, pero ¿es algo para festejar? La inflación de un dígito después de un semestre. Esto está bueno, pero 8,8% sigue siendo una cifra elevada, sobre todo cuando los salarios no ajustan ni siquiera el 2% o 3% mensual. Ahí está el problema.
Además, el Gobierno esperaba un índice inicial de 7%, como pronosticó el ministro de Economía, Luis Caputo, y no de casi 9%.
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Las tres anclas que utiliza Caputo para que la inflación vaya en retroceso:
Estas tres anclas que generan un beneficio para bajar la inflación, pero generan un perjuicio para otras cuestiones. Es la otra cara de la moneda: bajo consumo y recesión.
Los niveles de recesión son muy fuertes. No solo cuentan los niveles de recesión de marzo, con la caída de la construcción en un 42% y un 20% de caída en la industria. En abril, la caída también habría sido sostenida. Lo sabe Caputo, lo sabe Javier Milei, lo sabemos los argentinos.