No necesitó ganar Inglaterra, a la que ni siquiera le incomodó en exceso su empate sin goles contra Eslovenia. En definitiva, certificó su primera plaza del grupo C de la Eurocopa 2024 sin pasar sobresaltos. Eso sí, más allá de que tuvo el partido bajo su control, casi por inercia, su nivel está muy lejos de ser apropiado de acuerdo a los nombres de sus futbolistas y su presunta condición de favorito, cada vez más en duda en cada encuentro que pasa.
El vaso medio lleno, sin dudas, es haber conseguido el liderazgo, que tomó todavía más dimensión, insospechada, a lo largo de la tarde. No sólo aportaba un emparejamiento más accesible en octavos de final, sino que lo incluía en la parte de abajo del cuadro. Por el otro lado, ya viajaban España, Alemania y Portugal de antemano. A ellas se unió Francia. Inglaterra evitará a todas esas potencias hasta la final, siempre que sea capaz de ir superando etapas mientras crece en su rendimiento.
Si lo consigue, claro. Porque aún está lejos del equipo que se esperaba. Ni en la repetición sistemática y atractiva de Southgate por el frente ofensivo que suena imponente formado por Phil Foden, Jude Bellingham, Bukayo Saka y Harry Kane, titulares por tercera jornada consecutiva, ni en el cambio que introdujo en el medio, Gallagher por Alexander-Arnold, tampoco se encontró con todo lo que busca. No huyó de la decepción que aún le persigue.