Novak Djokovic se quedó con el capítulo 60 del clásico Rafael Nadal y, en un partidazo, acabó con uno de los sueños olímpicos del rey de Roland Garros

Apenas van tres días desde la inauguración oficial de París 2024 y la competencia ya vivió un capítulo que seguramente quedará en la historia de los Juegos Olímpicos: la eterna rivalidad entre Rafael Nadal y Novak Djokovic, uno de los clásicos del tenis contemporáneo, tuvo su 60º capítulo, el segundo olímpico. Y fue un partidazo ante un Philippe Chatrier, el estadio principal de Roland Garros, convulsionado y estremecido por tener enfrentados a 46 títulos de Grand Slam. El duelo comenzó como un monólogo del serbio, pero el español, con mucho más amor propio que físico, reaccionó en el segundo set y pareció ir en busca de un triunfo con tintes milagrosos. Al final, Nole recuperó la calma y logró cerrar el match por 6-1 y 6-4, al cabo de una hora y 43 minutos de acción, para dar otro paso hacia esa medalla dorada que nunca consiguió y que tanto anhela.

El primer set, que no tuvo ningún tipo de equivalencias, se extendió por 39 minutos. Rafa, apabullado como pocas veces se lo vio sobre el polvo de ladrillo, apenas pudo rasguñar un game después de mucho trabajo luego de haber quedado 0-5 muy rápido. Fue 6-1 para el de Belgrado.

El segundo parcial comenzó con la misma tónica. El español, con obvias limitaciones físicas y sufriendo el calor -el termómetro marcaba por entonces 30°C-, parecía no tener herramientas ni ideas para frenar esa avalancha de tenis que era Djokovic, que se colocó rápidamente 4-0 arriba jugando en velocidad crucero, con pocos errores y una simpleza envidiable.

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