El principal objetivo del viaje a Monterrey era la aplicación de células madre y una rehabilitación intensiva para combatir la espasticidad (rigidez muscular) que Milo padecía. Los resultados, según detallaron sus padres, son visibles y sumamente alentadores:
"El mensaje es agradecer a toda la gente que nos acompañó y contar que el tratamiento ha dado sus frutos", expresaron sus padres con un optimismo que contagia.
No todo fue sencillo en la logística. La familia relató que durante una de las escalas sufrieron el extravío de la silla de ruedas de Milo. Sin embargo, destacaron la buena predisposición para resolver el inconveniente, lo que les permitió continuar con el cronograma previsto.
Más allá de lo médico, el viaje dejó una huella humana profunda. Carolina y Gastón resaltaron el fuerte lazo creado con la comunidad mexicana y el apoyo mutuo que mantuvieron con otras cinco familias argentinas que coincidieron en el mismo centro médico. Esa red de contención fue vital para sobrellevar la distancia y la incertidumbre.
El regreso a Chascomús no significa una pausa, sino el inicio de una fase de mantenimiento crucial para consolidar las nuevas conexiones neurológicas estimuladas en México.
Debido al alto costo que implica la segunda etapa del tratamiento y los viajes internacionales, la familia confirmó que se retomarán las campañas solidarias. En los próximos días volverán a verse en los comercios locales las urnas con la cara de Milo, y se organizarán nuevas rifas y eventos para recaudar los fondos necesarios.
Para colaborar: Estar atentos a las redes sociales oficiales de la campaña y a los puntos de recaudación en los negocios amigos de Chascomús.