“Todo tiempo concluye”. Con el acto por del “Día de la Lealtad” en Berisso, la remisión de “itinerante” que Ricardo Quintela dispensa, cálidamente, al futuro de Cristina Kirchner podría empezar a consumarse por abajo, lentamente, como aquellos cursos de agua de deshielo. Por aquellas paradojas del destino, el emergente de ese traspaso político forzado sería el propio Axel Kicillof, recipiendario, al menos en el intento, del legado de poder partidario kirchnerista. Tan justo el gobernador, considerado el hijo político de la ex vicepresidenta.
Así están las cosas en el primer partido de la oposición. Todo en nombre de la “lealtad” partidaria que conmemora el 17 de octubre de 1945. Se evoca la movilización obrera surgida desde los Frigoríficos Swifth y Armour de Berisso, al impulso del sindicalista laborista Cipriano Reyes. Allí, donde este jueves, en el cruce de la Montevideo y Nueva York, de espaldas al puerto, Kicillof espera reunir 40.000 personas. Sin la asistencia confirmada de Cristina y mucho menos de Máximo Kirchner. Por lo menos, hasta ahora.
La agrupación La Cámpora e intendentes afines organizaron un acto paralelo en la Federación de Box, en pleno territorio porteño Cursaron la invitación a la ex vicepresidenta como oradora central, aunque no hubo respuesta. "No tiene decidido asistencia a ningún encuentro partidario", aclararon en sus cercanías.