UN DOMINGO IMPENSADO

Los primeros minutos el planteo presentaba a dos equipos de igualdad de juego, el equipo de Battaglia generaba jugadas de peligro al arco de Armani y progresivamente las discusiones comenzaban a tener protagonismo, en una clara falta de Marcos Rojos llego la primera tarjeta amarilla, el defensor visitante la merecía y la novela con Brian Romero presentaba su primer capítulo, hasta entonces en el amanecer del encuentro las cosas parecían equilibradas entre River y Boca, corría el minuto 15´ cuando en una clara falta de Marcos Rojo la decisión de Rapallini sorprende a todos en el estadio, doble amarilla para Rojo y automática expulsión, desde ahí, todo se transformó en blanco y rojo, Gallardo denota experiencia y automáticamente plantea otro desarrollo del partido entendiendo perfectamente que la mesa estaba a favor de River; por el lado de Battaglia la primera sensación fue un desacierto del cambio, si bien es cierto que la expulsión de Rojo dejaba a Boca con una línea de tres en el fondo, cambiar a Zambrano por Cardona a Boca lo dejo sin proyección de juego, todo dependería del pelotazo y la velocidad de Pavón o el encuentro cercano del balón con Orsini.

Con la desconcentración y cada jugador en otra cosa llego el primer gol de River, golazo de Álvarez que a los 23 desde afuera del área y con la complicidad del sol de la tarde desconcierta a un Rossi de flojísima actuación y que nunca vio la pelota llegar; River ganaba con gol de otro partido.

Desde ese momento el resto del primer tiempo fue solo de River, Boca desconectado, ausente en todos los sectores del monumental, desde el banco hasta el propio centro del Vespucio Liberti; Boca jugaba a no comerse una goleada, River a no pasar el ridículo con un jugador de más. Y así se desarrolló el juego hasta el minuto 43´donde Rossi se equivoca en un despeje y deja toda la jugada a pedir de River que ante falta de efectividad compensaba con los errores del rival, Álvarez en una tarde soñada lo deja despatarrado a Rossi y River sin méritos sumaba el segundo gol a la tabla, el partido daba la sensación de liquidado.

 

El segundo tiempo no dejo mucho para destacar, River sin mucha imaginación en el ataque y Boca olvidándose de atacar y solamente abocado a defender evitando en lo posible comerse una goleada, claramente las decisiones de Rapallini fueron consecuentes al desarrollo de un encuentro que en los primeros minutos pintaba como aburrido.

Una victoria que trae un alivio enorme para River que necesitaba con urgencia recuperar algo de credibilidad de su gente, ponerle en la cima del campeonato y proyectar que es posible sumar ese título que en la era Gallardo nunca se dio

Una derrota para Boca que a saco a lucir el cólera acumulado del hincha y que las cosas no están tan en orden como algunos dirigentes las quieren mostrar, el próximo encuentro será el reencuentro del hincha xeneize con sus jugadores y dirigentes, allí se verán las caras después de un año y medio; y al fin se sabrá con certeza como considera el hincha de Boca esta nueva derrota en la un largo y doloroso historial en la reciente historia del club del barrio de la Boca.



Autor:Omar Carrizo

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