Historia e historias. Barrio, murga y carnaval entre Parque Patricios y Boedo. Calles de adoquines con olor a tango mezclado con literatura, de fronteras difusas y murales compartidos. Rivales, no enemigos. El clásico de barrio más grande del mundo tiene por delante un nuevo capítulo que enfrenta a los mismos de siempre pero que llegan con realidades bastante opuestas y diferentes de las que acostumbran.
De un lado, Huracán en una especie de primavera, con todo en crecimiento y la ilusión de acomodarse definitivamente; del otro, San Lorenzo, inmerso en un cielo gris, repleto de nubarrones desde hace rato, que precisa imperiosamente de algún rayito de sol…
En Huracán, tras diez años de Alejandro Nadur al frente del club, llegaron los tiempos de cambio: en febrero de este año, David Garzón se impuso en las elecciones por apenas 23 votos y se encamina a cumplir su primer año en el sillón presidencial. En San Lorenzo, Tinelli ganó por amplia mayoría en los comicios de finales de 2019, pero en mayo de este 2021 decidió tomarse licencia, por cuestiones laborales y personales, dejando a Horacio Arreceygor, su vice 1°, al frente de club. Días atrás, el Cabezón reapareció en la órbita azulgrana al reunirse con el actual pope y Matías Lammens, con la idea de, entre los tres, tratar de encausar al club.
Los locales vienen en racha: ganaron cuatro de los últimos cinco partidos que jugaron (vencieron a Ñuls, Arsenal, Central Córdoba y Banfield, mientras que perdieron con Boca). Un presente totalmente contrapuesto a lo que ocurre con los de Boedo, que de los últimos cinco apenas ganaron un encuentro (2-1 a Defensa. Después igualaron con ATU y vienen de tres caídas al hilo: Colón, River y Lanús). Esto se extiende a casi todo el torneo, porque mientras que Huracán está entre los primeros diez, con sólo cuatro derrotas; el CASLA duplica la cantidad de juegos perdidos y sólo obtuvo cuatro triunfos en las 17 fechas que se jugaron y está 21 de 26 en la tabla.
Si hay algo que siempre juega a favor de San Lorenzo es el historial: el clásico entre Cuervos y Quemeros es uno de las más desparejos. El Ciclón le saca 34 partidos de diferencia en el profesionalismo y cinco en el amateurismo, dando un total de 39 partidos.
Los últimos clásicos estuvieron más repartidos. El azulgrana lleva seis sin ganar durante los 90 minutos (venció por penales en el de la Copa de la Superliga 2019, después empataron los otros cuatro y Huracán ganó el de la Superliga 19/20). El último triunfo cuervo en el Ducó, sacando aquella definición por penales de hace dos años, fue en mayo de 2017: 1-0, con gol de Angeleri.
Más allá de las diferencias del presente, la historia los hace conocerse muy bien y este domingo (a las 18) volverán a verse.