El arquero de Independiente tiene 18 años y se entrena con sus ídolos en Estados Unidos.

El fútbol, y también la vida, tenían reservado un capítulo inesperado para él. Mateo Morro todavía no logra sacudirse la incredulidad. Su realidad cambió de forma abrupta en muy poco tiempo: pasó sin escalas de no ser considerado en la Reserva de Independiente a codearse con sus ídolos de la Selección.

 

El arquero de 18 años transita la concentración de la Scaloneta en Miami con una sonrisa de oreja a oreja. Aún no cae. Viajó a Estados Unidos para ser el único sparring del grupo. Es el jugador número 30 de la delegación. Una vieja y trillada frase sostiene que una imagen vale más que mil palabras. En este caso es muy fácil comprobarlo. Morro está cumpliendo el sueño del pibe. Se lo vio rodeado de cracks: Lionel Messi, Lisandro Martínez, Rodrigo De Paul, Lautaro Martínez y Exequiel Palacios.

El trayecto para llegar hasta donde está hoy tuvo obstáculos para el joven arquero. A principios de 2020, la pandemia de coronavirus paralizó al planeta y también le puso un freno a los anhelos de Morro. Cuando el mundo y la pelota volvieron a girar, no tuvo lugar en la Reserva y lo bajaron a la Quinta. Pero la peleó y, a mediados de 2023 escaló directamente desde esa divisional hasta el plantel de Primera.

 

Su hermano Nicolás, ocho año mayor que él, fue el responsable de que Mateo se haya dedicado al fútbol. Nicolás, quien más tarde fue zaguero de Dock Sud, jugó al baby en el club Wilcoop de su barrio natal, Wilde, en el partido de Avellaneda. Vistió pantalones cortos hasta que cumplió 13 años y, desde esa corta edad, se puso a dirigir a la categoría 2005. Allí estuvo a cargo de quien hoy es arquero del Rojo.

A Mateo no lo seducía demasiado la pelota. Su pasión eran los autos. Quienes lo conocen cuentan que al principio se dormía en el banco de suplentes, pero con el tiempo le empezó a encontrar el gusto y exhibió sus condiciones: jugó en su club de barrio desde los cuatro años hasta los 13 y mantuvo la valla invicta por seis años consecutivos.

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