Julio César Grassi (68) no pisó los Tribunales de Morón. Vestido de cura, se conectó por videollamada y empezó su primer alegato como abogado. Quiere salir de la cárcel antes de terminar de cumplir su pena a 15 años por abuso sexual infantil y corrupción de menores.
En septiembre de 2023 presentó un pedido de libertad condicional y ahora, recibido de abogado, denegó la presencia de un defensor oficial y decidió auto representarse.
El Tribunal Oral en lo Criminal N°1 de Morón decidió rechazar por unanimidad la solicitud y hacer lugar a los cuestionamientos del fiscal Mario Hugo Ravizzini y los abogados de las víctimas Sergio Piris y Juan Pablo Gallego.
El lunes 2 de septiembre darán a conocer los fundamentos de la decisión.
El debut de Grassi como abogado fue torpe y empezó con la jueza Mariana Maldonado, secundada por sus pares Juan Carlos Uboldi y Claudio José Chaminad, dándole algunos minutos para ordenar su pedido.
La audiencia se realizó en los tribunales de Morón. Foto Enrique García Medina.
Dijo que los nervios “estaban afectando su salud” y que no se esperaba contar “con tan poco tiempo”. Había preparado un alegato de 70 páginas y, aunque resumió su pedido, se extendió mucho más de los 15 minutos dispuestos por la presidenta del tribunal.
“Soy inocente pero estoy respetando lo que la ley dispuso. Como tantas otras instancias que yo fui pasando y me declararon culpable, fui manifestando mi inocencia. Ese es un derecho insoslayable”, sostuvo Grassi en su alegato, haciendo a las veces de abogado y de imputado.
También manifestó, aunque sin explicar cómo, que está “trabajando de a poco en un pedido de revisión de su condena” que tiene triple confirmación de la Cámara de Casación, de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires y de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Grassi no tuvo informes favorables que acompañaran su pedido de libertad anticipada: no se presentó a la pericia psiquiátrica a la que había accedido y el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) desaconsejó que sea liberado principalmente porque no muestra arrepentimiento ni reconoce los hechos.