Lo que debió ser una fiesta terminó siendo un polvorín. El Cilindro volvió a recibir a su gente, que bien predispuesta había llegado a Avellaneda para anteponer sus ganas de reencontrarse con los colores al pésimo momento deportivo que vive la Academia. El equipo de Claudio Úbeda hace ocho partidos que no gana y ni siquiera pudo cortar la racha con el aliento de sus hinchas. Tuvo todo para ganarle a Estudiantes, salir de perdedor y redondear un reencuentro perfecto. Pero lo que comenzó siendo una película con final feliz se convirtió en reclamos e insultos hacia la dirigencia.


Pero Racing durmió, hizo cambios defensivos y lo pagó caro. Primero fue el grito indirecto, el “Miliiiito, Miliiito” que marcaba dónde está parado el hincha respecto a la vieja interna entre el presidente Víctor Blanco y el ídolo del club. Y minutos después, apenas consumado el 1-1, llegaron los insultos. “La Comisión, la comisión, se va a la puta, que lo parió”, retumbó desde todos los ángulos del Cilindro. Víctor, al lado del vice Alfredo Chiodini, sentía desde el palco, y por primera vez, un repudio masivo.
¿Qué le recriminan al dirigente que puso de pie al club y desde 2014 le dio tres títulos? Principalmente la falta de inversión en el plantel profesional. Racing pasó de tener uno de los mejores planteles del país a uno lejos de las mejores épocas. Con una pandemia de por medio, por supuesto, no hay conformidad con la política de refuerzos ni tampoco con el trabajo del Mago Capria, el manager, que por ejemplo eligió a Juan Antonio Pizzi y le dio continuidad a Claudio Úbeda.
Godoy empató para EstudiantesEn este contexto, Racing hoy apenas se puede conformar con ingresar a la próxima Copa Sudamericana por tabla anual. Al momento tiene los mismos puntos que Argentinos, que consigue la última plaza porque tiene una mejor diferencia de gol. Lo preocupante no es la estadística, sino que el equipo juega muy mal y parece no tener reacción.