El cuerpo de Nancy Godoy fue encontrado semisumergido en un potrero del paraje El Malezal, en Esquina, Corrientes, tras ocho días de búsqueda. El hallazgo se produjo durante un rastrillaje policial a caballo, en un sector de difícil acceso y sin señal telefónica, dentro de la zona rural donde la docente de 52 años trabajaba como directora suplente de la Escuela N° 626. La Justicia investiga ahora qué ocurrió antes de su desaparición, cómo murió y si existió un móvil detrás del ataque. Ninguna de las hipótesis fue confirmada y los fiscales esperan los resultados de la autopsia y de las pericias sobre los elementos secuestrados.
Una de las principales líneas de investigación sostiene que la docente pudo haber sufrido un abuso sexual antes de ser asesinada. Durante una audiencia, el fiscal Javier Gustavo Mosquera afirmó: "En esta etapa incipiente de la investigación no descartamos que se pueda tratar de un abuso sexual seguido de femicidio. Es una hipótesis". El cuerpo fue encontrado semisumergido y ahora los peritos deberán determinar si presenta lesiones o indicios compatibles con una agresión sexual. También será necesario establecer si el asesinato ocurrió en el lugar donde fue hallado el cadáver o si fue trasladado hasta ese sector rural.
La segunda línea investiga si el crimen estuvo relacionado con las denuncias que Godoy había presentado contra autoridades educativas por las condiciones de abandono de la Escuela Rural N° 626. La docente había comenzado a trabajar como directora suplente unos dos meses antes de desaparecer y el 15 de agosto presentó un informe ante las autoridades educativas en el que describía graves deficiencias edilicias y administrativas. Denunció baños obstruidos, falta de agua potable, materiales deteriorados y suciedad acumulada. También dejó constancia de que no había encontrado registros escolares posteriores a 2024.

Según relató, una madre de dos alumnos la ayudó durante dos días a limpiar las instalaciones para dejarlas en condiciones mínimas de funcionamiento. También cuestionó el desempeño de quien había ocupado anteriormente la dirección, a quien acusó de concurrir de manera irregular al establecimiento pese a continuar cobrando su salario. "El daño que le hizo el otro director a esos pobres gurises no tiene nombre. Si tenés un cargo y cobrás, tenés que ir a trabajar", expresó en un mensaje. Además, presentó una denuncia contra la supervisora escolar por la falta de controles. "Era una escuela fantasma, con alumnos fantasmas", describió en uno de los audios que envió a otra docente y que fueron incorporados al expediente.
Uno de sus hijos, Adán, pidió que se investigara si esas irregularidades podían tener alguna relación con el asesinato. Según declaró, existían personas que cobraban por tareas de mantenimiento que, de acuerdo con su testimonio, no se realizaban. Sin embargo, hasta el mmento no se indicó que las denuncias escolares hayan sido el motivo del crimen. La Justicia deberá determinar si existió una conexión entre esos reclamos y las personas que están bajo investigación.
La tercera línea apunta a la actividad de los cotos de caza que funcionan en las inmediaciones de la estancia El Curupí, donde se encuentra el establecimiento escolar. Por ahora, tampoco se confirma que esa actividad esté vinculada con el homicidio ni cuál podría haber sido su relación con los sospechosos. Los investigadores buscan establecer si la docente pudo haber sido testigo de alguna actividad ilegal o si su presencia en la zona interfirió con los intereses de quienes operan esos cotos.
La investigación tiene cinco detenidos. Cuatro están imputados por su presunta participación en el crimen, aunque las calificaciones legales y los elementos reunidos contra cada uno son diferentes. El quinto está acusado de falso testimonio.
Ireneo Zarza, capataz de la estancia, está acusado de coautoría en el femicidio. Durante los allanamientos, los investigadores encontraron prendas quemadas en una construcción rural que utilizaba, ubicada a unos 150 metros de la escuela. La ropa fue secuestrada para realizar pericias, que deberán establecer si tiene relación con el crimen.
Felipe Dionisio Sandoval y Nahuel Rojas están imputados por femicidio y tienen vínculos con el establecimiento rural. En una propiedad relacionada con Rojas y Rosa Leguizamón, los investigadores secuestraron una campera negra y dos alpargatas que podrían pertenecer a Godoy. Las pericias deberán determinar su procedencia y su eventual valor probatorio.

Rosa Leguizamón está acusada de homicidio simple. Según los datos de la investigación, ayudó a trasladar a Godoy a caballo desde el casco de la estancia hasta la escuela y le ofreció alojamiento en una vivienda cercana. Los investigadores deberán determinar qué ocurrió durante ese período y si tuvo alguna participación en la muerte de la docente.
Ernesto Ezequiel Bordón es el quinto detenido y no está imputado por el asesinato, sino por falso testimonio. En una de sus declaraciones afirmó que Godoy había sido asesinada y que su cuerpo había sido arrojado a un baño, pero luego se retractó. Su abogado, Norberto Codazzi, sostuvo que esa declaración había sido obtenida bajo presiones y maltratos policiales. Esa denuncia deberá ser evaluada por las autoridades judiciales.
Los cinco sospechosos permanecen bajo prisión preventiva por disposición del juez de Garantías Jorge Gustavo Vallejos. Los fiscales Javier Gustavo Mosquera y María Andrea González trabajan para establecer si el lugar del hallazgo fue donde ocurrió el asesinato o si el cuerpo fue trasladado desde otro sector. La última comunicación conocida de Nancy Godoy ocurrió el miércoles 7 de octubre, cuando le envió un audio a su nuera, Alejandra, para contarle las dificultades que enfrentaba por la falta de agua y las condiciones de la escuela. Ocho días después, el 15 de octubre, sus hijos denunciaron su desaparición.